a la página anterior

CETEPSO CETEPSO (continuación)

Nuestras fuentes:

Hemos comprobado en nosotros mismos que es posible aprender de todas las situaciones y de todas las personas.

En particular reconocemos la influencia sobre nosotros del budismo tibetano y de la psicología occidental en sus versiones transpersonales.

También hemos aprendido de los padres cristianos, de los derviches sufis, de los maestros taoístas, del Sr. Gurdjieff.

Y del vecino, del mendigo que se acercó a pedir ayuda, del vigilante de la esquina, de los niños que jugaban en la plaza y de algunos seres sensibles y sabios con que nos cruzamos a lo largo de nuestra búsqueda.

¿Cómo lo hicimos? ¿Cómo lo hacemos? Leyendo en muchos libros, escuchando a mucha gente, viviendo en muchos lugares remotos cerca de nuestros maestros. Y llegando a la conclusión que todo fue útil, y que todo se puede también hacer aquí y ahora.

A la derecha las portadas de algunos de los inumerables textos que hemos elaborado a lo largo de los años para uso por los integrantes de nuestros grupos. Más sobre esto en la página Textos

Despedida

Esto es una adaptación nuestra del final de un poema de un jefe indio norteamericano del siglo XIX, cuando ya prácticamente vencido por la campaña 'civilizadora' de los blancos, recuerda la vida en las praderas, en los bosques, los arroyos de agua cristalina y las nubes del cielo, los ciervos y los caballos que ya no va a ve
r más. Y termina diciendo que con las nuevas reglas que se vienen 'se acaba el vivir, y comienza el sobrevivir'.
Los enviaron a las reservaciones, es decir a las tierras que nadie quería por ser casi imposible vivir en ellas. Para que aprendiesen a no resistirse a que les sacasen lo que era suyo desde el comienzo de los tiempos, y además aceptasen las grandes ventajas de la civilización.

¿Por qué recordamos esto acá? Para no olvidar lo de la situación privilegiada que vivimos nosotros hoy aquí, y la posibilidad de aprovechar lo que no se sabe cuánto dura...




Una digresión:

En las tradiciones espirituales de la India y el Tibet, la flor del loto es un símbolo de la culminación del camino.
El loto suele crecer en el agua estancada de los pantanos. De una semilla en el barro y la putrefacción surge una planta, y luego se abre una flor inmaculadamente blanca. La versión local es la victoria regia, el irupé, que se abre y perfuma al anochecer...

al comienzo de esta página

© 2009, Cetepso, Buenos Aires